miércoles, 6 de febrero de 2013

Vestimentas de las Cristianas

¿Qué dice la Biblia acerca del vestuario de la mujer cristiana?
Respuesta:
En primer lugar es muy importante que entendamos que Dios está mucho más interesado en el corazón del individuo que en su forma de vestirse: “porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). La Biblia rechaza a aquellos que “se glorían en las apariencias y no en el corazón” (II Corintios 5:12). Y la Palabra de Dios también nos exhorta: “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).
Por tanto, no podemos gloriarnos en nuestra santidad sobre la base del vestuario que nos ponemos ni podemos condenar a otro simplemente basándose en su modo de vestir.
PERO esto no quiere decir que la forma de vestir no tenga ninguna importancia. Jehová mismo se encargó de hacer túnicas de pieles para Adán y Eva después que hubieran pecado y llegado a saber el bien y el mal (Génesis 3:21). De esta manera señala la necesidad de cubrir su desnudez. NO ES LICITO que el cuerpo de uno quede descubierto a vista del público. Dios quiere que nos cubramos con nuestro vestuario (hombres y mujeres). Vale la pena notar que la “túnica” conque Dios los vistió a ambos se refriere un vestido largo que llegó al menos hasta las rodillas del individuo.
A través de los siglos diferentes vestuarios han tenido diferentes significados (de un lugar a otro y de una generación a otra). La Biblia nos revela que en un tiempo cierto vestuario señalaba a la ramera (Proverbios 7:10). Génesis 38:14 nos revela que Tamar estaba vestida con “los vestidos de su viudez” – cierto vestuario llevado por las viudas de aquella región y tiempo. Luego se los quitó y se puso otros vestidos para que Judá creyera que era una ramera. TAMBIÉN había cierta ropa que distinguía a los sacerdotes bajo el Antiguo Pacto (Éxodo 28:2 y muchos otros textos). El cilicio (un vestuario muy rudo) era señal de luto y también de arrepentimiento (II Samuel 3:31; Mateo 11:21). Mateo 21:11 hace referencia a la costumbre de un vestido de boda. Así que aprendemos que cierto vestuario en diferentes épocas, culturas y lugares puede tener un significado especial ante los ojos del pueblo. Naturalmente la cristiana debe evitar la apariencia de la maldad en estas cosas (que cambian de un lugar para otro y de una generación para otra).
Ya que cierto vestuario puede tener un significado especial, nos debemos preguntar si la cristiana (o el cristiano) debe llevar un vestuario especial para darse a conocer como seguidor de Cristo y así distinguirse del mundo. La respuesta es SI, pero no es un vestido especial en el sentido material. La cristiana debe vestirse de “un espíritu afable y apacible” y “con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad” (1ª Pedro 3:4; 1ª Timoteo 2:10). Según la Biblia la manera en que la cristiana debe distinguirse del mundo no es con un vestuario especial sino con sus HECHOS y sus ACTITUDES CRISTIANAS.
La Palabra de Dios no señala que la mujer puede llevar cierto vestuario y otro no. El deseo de algunos predicadores de establecer ciertos reglamentos específicos en cuanto al vestuario de la mujer es INCORRECTO. No tenemos derecho de establecer una ley que Dios no ha establecido ni de convertir nuestra propia opinión en ley para los demás.
PERO la Biblia no nos ha dejado sin guía en este asunto del vestuario de la mujer. Hay algunos principios que debemos entender. Estos son principios fundamentales en los cuales tenemos que basar nuestras decisiones en cuanto a cuales vestiduras son apropiadas y cuales no para una persona que sigue a Cristo. Las bases se encuentran en 1ª Timoteo 2:9, 10; 1ª Pedro 3:3-6.
(1) El atavío de la mujer debe ser BIEN ORDENADO (“se atavíen de ropa decorosa”). La ropa es para CUBRIR y DECORAR el cuerpo. No es incorrecto vestirse con este propósito. Pero la mujer debe entender que el vestuario NO ES PARA REVELAR EL CUERPO sino para DECORARLO.
(1) El atavío de la mujer debe ser DISCRETO (“pudor”). La mujer debe ser honesta y casta en su forma de vestir. Debe sentir vergüenza al contemplar un vestido que llama la atención a su cuerpo. Tiene que aprender a ser sensible a lo impuro o deshonrado. La mujer cristiana debe estar consciente de su capacidad de servir como tentación para el varón si no tiene cuidado en su modo de vestir (vea Mateo 18:6-9). Por supuesto una mujer que tiene un corazón lleno de PUDOR no quiere llamar la atención a su cuerpo. (Vale la pena notar que hay hombres que buscan la tentación. En estos casos la encontrarán A PESAR del vestuario discreto de la mujer NO POR CAUSA de ello.)
(1) El atavío de la mujer debe ser MODERADO y sabio (“modestia”). La modestia es la sanidad de mente que domina los deseos desordenados y todas acciones. Hay que EVITAR LOS EXTREMOS en el atavío. Fíjese que lo que el Espíritu Santo condena no es el peinado sino LO OSTENTOSO. No condena las riquezas sino EL ORGULLO y EL ÉNFASIS que se da a las riquezas materiales: la vanidad. La mujer no debe tratar de llamarse la atención ni ganar fama por llevar vestidos lujosos.
ESTOS SON LOS PRINCIPIOS que debemos enseñar y que las cristianas deben poner en práctica. Si logramos estos cambios internos en nuestras hermanas en vez de tratar de imponer ciertas leyes y restricciones que la Biblia no impone, realmente les habremos ayudado a CRECER ESPIRITUALMENTE y SU EJEMPLO servirá para glorificar a Dios. De otra manera corremos el riesgo que ellas se sujeten a nosotros y a nuestras opiniones sin que realmente haya cambio en lo más importante: El corazón. Una mujer que haya aceptado estos principios bíblicos se vestirá de una manera que no servirá de tropiezo para ninguno.
Hay otro texto que frecuentemente se menciona al estudiar este tema. Deuteronomio 22:5 se ha citado mucho para probar que la mujer no debe vestir pantalón. “No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.” PERO si analizamos bien el caso, no estaba hablando del pantalón. Ni los hombres vestían pantalón en aquel tiempo sino que tanto los hombres como las mujeres vestían la túnica. Realmente estaban un poco parecidas las vestiduras de hombre y mujer – PERO NO ERAN IGUALES. Había una distinción entre hombre y mujer en su vestuario y Dios quería que entendieran que Él aborrece cualquier intento de hacerse pasar por persona del sexo opuesto (como los homosexuales modernos). Si aplicáramos el principio de Deuteronomio 22:5 al pantalón moderno sería que la mujer no debe vestir pantalón de hombre ni el hombre pantalón de mujer. El pantalón de la mujer es diferente del pantalón del hombre y así debe ser. Pero lo que yo me pregunto a veces es esto: ¿Por qué estas personas que se oponen con tanta vehemencia al pantalón en la mujer no se oponen a la camisa que lleva el hombre que es casi igual a la blusa de la mujer? ¿Verdad que sería ridículo?
En lo personal, quizá prefiero que la mujer no se vista de pantalón, pero esto no me da el derecho de insistir en que todos acepten mi preferencia personal. Por supuesto el pantalón, la blusa, el traje o cualquiera vestidura pudiera ser pecado si no cumpliera con los requisitos o principios fundamentales que ya estudiamos. Un pantalón muy apretado (de varón o mujer) que revela en vez de cubrir el cuerpo debe ser desechado por cristianos. Pero decir que el pantalón en sí es pecado es simplemente ir más allá de lo que está escrito.

1 comentario:

  1. isaias61,10 , ap3,18, 1pe5,5, ezeq23,40,41.42, 1tim2,9 lea los capitulo

    ResponderEliminar